La infertilidad contada por él: cada paso, cada tratamiento, cada renuncia

Sentimientos infertilidad hombres
Sentimientos infertilidad hombres

Mi historia de infertilidad masculina, como todas, comenzó con la búsqueda natural de un año para luego entrar en una sucesión de tratamientos de menor a mayor complejidad durante cinco años.

Hoy el deseo de ser padres nos encuentra en el camino de la adopción. Terminó ya la era de los tratamientos, pero no apagó la esperanza de completar la familia.

Walter Marcos
Infertilidad masculina: mis sentimientos
Pasamos por dos centros de fertilidad donde atravesamos muchas situaciones y todos los sentimientos posibles.
En el primero, donde hicimos tres tratamientos, siempre sentí que éramos un número más.
En ése lugar, además, vivimos el pre y el pos de la aprobación de la ley de fertilización asistida, con un notable aumento de parejas que concurrían luego de sancionada.
¡Qué va, ni lugar para sentarse había a veces! Allí se fueron sucediendo los tratamientos y luego de cada falla no había mayores investigaciones, sólo volver a intentarlo, casi mecánicamente.
Cambiar de clínica
Luego supimos, al cambiar a otro centro de fertilidad, que existían estudios necesarios que de haberse hecho nos habría evitado intentos fallidos o, al menos, achicar el margen de error.
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En ése otro lugar supimos, finalmente, que nuestro hijo no sería genéticamente nuestro. Fue difícil de procesar ése cambio en la búsqueda pero las ganas siempre pudieron más.
 La búsqueda del por qué soy infértil
Como hombre, muchas veces buscaba el por qué.
¿Por qué si nunca fumé y hace años que apenas pruebo alcohol a fin de año mis espermatozoides están tan mal? Trato de estar en forma, comer sano, no tengo ningún vicio de ésos que en cualquier web o folleto sobre fertilidad se citan como posibles causantes de infertilidad.
Mi mujer igual, siempre cuidándose para estar en el mejor estado físico a la hora de encarar un tratamiento. Hasta que supimos que algo que no se ve, inexplicable, no funciona, no está bien y no lo estará.
Contar o no contar la infertilidad
Eso duele, saber que ya no se puede arreglar. ¿Cómo contarlo a la familia, a los amigos? Es más, ¿y si no contamos nada? Tantas veces me sentí un casi doctor explicando tratamientos, inyecciones, medicamentos, tiempos, esperas.
Para iniciar los trámites de éste tipo de tratamientos hubo que llenar una planilla detallando todas las características físicas nuestras para que la búsqueda de los donantes pueda coincidir con nosotros.
Sonaba tan extraño, hasta se podía incluir una foto de cada uno para acompañar los papeles.
Recuerdo perfectamente el momento de las fotos que nos tomamos uno al otro, entre risas, en una plaza ubicada a unas cuadras del centro de fertilidad.
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Infertilidad masculina sentimientos
Me divierte todavía hoy el recuerdo de ése momento, tratando de lucir lo mejor posible, no vaya a ser que los rasgos de los donantes no sean similares a nosotros.
También al recordarlo me doy cuenta de lo poco importante que era eso, que con tal de tenerlo entre nosotros hubiera dado igual que fuera nena o varón, morocho o rubio, alto o bajo, ojos negros o claros o marrones.
Tan insignificante es “elegir”. Sucede que eso lo fuimos aprendiendo después de cada golpe. Las pretensiones van quedando de lado ante cada obstáculo y lo único que al final uno quiere es un embarazo y un bebé en brazos.
 Los tratamientos de fertilidad
Hicimos dos tratamientos con donación de óvulos y esperma. En ambos se logró embarazo y sucedieron abortos entre la semana quinta y sexta en ambos.
Luego de la primera pérdida se hicieron nuevos análisis y ahí supimos que existía la trombofilia.
 La trombofilia
Nunca antes la habíamos oído nombrar siquiera por lo que tuvimos que incorporar nueva información y saber que habría una nueva situación a enfrentar, las inyecciones de heparina de 60.
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Llegó entonces ése momento y… ahora vas a ver infertilidad lo que te espera!
Me ofrecí como corresponde a colocarle las inyecciones en la panza luego de analizar detalladamente algunos videos en la web porque necesitaba ser parte de ése momento.
La implicación del hombre
El ángulo en el que ingresa la aguja, a qué profundidad, ojo que no quede nada en la jeringa, todo un aprendizaje. Creo que en éstos tratamientos los hombres tratamos de participar, de ser más parte, que los dolores que son casi todos de las mujeres sean compartidos.
De tan valiente, ella se colocó las inyecciones cada vez pero siempre con mi compañía sosteniéndole la inyección lista, el algodón, el ánimo y el amor.
Pero otra vez no fue suficiente, el mismo final en el mismo tiempo de embarazo.
Beta negativa y retomar fuerzas
Siento que cuando uno se embarca en esto y no resulta mágicamente al primer intento (ni al segundo, ni al tercero) se va adentrando en un túnel donde todo va pasando alrededor y lo único que se pretende ver es la lucecita allá al fondo, hacia allá vamos todos los infértiles.
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Es tan difícil pararse a mirar, a tratar de disfrutar del camino.
Tan difícil como creer que no lo vamos a intentar más y al llegar otro año ahí estábamos de nuevo, con fuerzas que vaya a saber uno de donde salen.
O sí, salen desde el íntimo deseo de ser padres. Con estudios más o menos, con descubrimientos nuevos, con avances médicos de un tratamiento a otro.
Parece que siempre habrá uno más hasta que las reservas físicas, emocionales, económicas digan basta.
(Si quieres seguir la historia de Walter, este es su blog: www.elhombreinfertil.blogspot.com.ar )
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Fecha revisión
Artículo revisado
La infertilidad contada por él: cada paso, cada tratamiento, cada renuncia
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Autor: Rosa Maestro

Periodista, comunicadora, madre sin pareja con donante de esperma y por adopción internacional, fundadora de la web masola.org y autora de los cuentos infantiles #reproducciónasistida "Cloe quiere ser mamá..", "Nora y Zoe, dos mamás para un bebé" y "Lucía y e cofre mágico de la familia".

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