Eres mujer, madre y soltera … ¡Aprende a sobrevivir a la discriminación laboral!

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    El 80 por ciento de las mujeres al frente de una familia monoparental han sufrido discriminación laboral.

  • Los estereotipos sociales te convierten en candidata perfecta para ser apartada en el mundo laboral
  • No prima ni la calidad ni la experiencia, lo que importa son las horas de las que dispones para estar en el trabajo

Ser mujer ya significa jugar con desventaja en el mundo laboral, si además eres madre, añadimos un ingrediente importante, y si para más eres soltera, podemos pensar, con razón, que vamos a perder el partido. No te quiero contar si a todo esto añades las palabras: crisis y edad.

Rosa Maestro @rmaestrom @Masola_Org

La diferencia asusta, y mucho más asusta ver que las mujeres somos fuertes, somos madres, somos capaces, somos inteligentes, tenemos  capacidad para mucho más de lo que se cree y tomamos decisiones.

Sin embargo, si eres mujer y además, madre, y soltera,  y encima con cierta edad, podrás ser la candidata perfecta para sufrir discriminación laboral

¿Por qué? Saca del cajón de la oficina todos esos estereotipos por los que los humanos nos movemos y darás con el por qué: por el hecho de ser mujer habrá quienes te consideren en desventaja intelectual; por el hecho de ser madre, habrá quienes consideren que ya tu única ocupación en la vida es ser madre y que tu trabajo no es digno de tu atención y en caso de que sí lo sea, será de menor calidad que el de tu compañera que no es madre; y habrá quienes por ser soltera te consideren lo suficientemente diferente, estresada, o emocionalmente inestable como para creer que no darás la talla; por supuesto la edad tampoco ayuda, con lo que a ciertos años, habrá quienes piensen que eres tóxica y sin ganas de trabajar.

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Es un cajón de sastre parecido al de madre no a tiempo completo, en el que nos sentimos culpables, en este caso nosotras y nos lo hace sentir muchas veces nuestro entorno familiar por no dedicar las 24 horas del día a los hijos. En ambos caso se prima el tiempo y no la calidad.

En el trabajo prevalece el tiempo que le dediques a la empresa; mejor rectifico, las horas que pases dentro del edificio. Impera tu disposición a no tener otra vida, y ser de los empleados más económicos, cuando se está harto de demostrar que empleados felices, empleados eficaces.

La calidad y la experiencia son valores “off“, que se diría hoy en día en el slang laboral. Eso da por sentado que tu experiencia o tu profesionalidad estará por detrás en la lista de prioridades.

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Antes de demostrar tu capacidad o tu creatividad, has de tener en cuenta los carteles que llevas puestos: mujer, madre y soltera… si a eso le sumas, la edad u otras características, olvídate de ser valorada o lo tendrás que luchar y pelear con uñas y dientes.

Y es entonces cuando entran en juego las diferentes discriminaciones laborales o políticas de desgaste, que tan a bien han encontrado en la crisis una relación de amor y no de odio.

No te olvides que los últimos datos ofrecidos por el Instituto de la Mujer dicen que el 80 por ciento de las mujeres al frente de una familia monoparental han sentido discriminación laboral, tanto en su acceso al empleo como en las menores oportunidades de desarrollo y promoción dentro del mismo.

Problemas para acceder al trabajo, escasas posibilidades para promocionar, dificultades para conciliar o escasas políticas empresariales de conciliación, y a estas hay que sumarles los tabúes sociales y emocionales preconcebidos: mujer, madre y soltera sinónimo de menor capacidad física e intelectual.

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¿Cómo sobrevivir a ello sin que tu autoestima se resienta?

  • Huye de los enfrentamientos. Te traerán más problemas de los deseados y aumentarán tu ansiedad y estrés emocional.
  • Nunca te creas que vales menos o que eres menos profesional que los demás. La percepción de los demás no tiene porque ser la tuya.
  • No te desgastes con quien no quiere creer en tí, desgastate en superarte a tí misma a diario.
  • Trabaja, no dejes de trabajar… El camino se demuestra andando.
  • Quiérete cada vez más.  Piensa que la discriminación es a tus características y no a tí. La inmensa mayoría de los individuos crecen en torno a una socialización estandarizada y, ahora, globalizada. En esa socialización: mujer, madre, soltera y de cierta edad eres como “Teruel”, que también existe, es bello, interesante, pero no se visita ni promociona.
  • Nadie como tú para saber tus puntos fuertes y débiles. Aprovéchalos en otro campo de tu vida. Los expertos siempre hablan de tener diferentes proyectos en la vida, cuando uno te falla, te puedes enriquecer como persona en otro.
  • Piensa que la discriminación por diferencia está sujetas a su auto discriminación: la inmadurez emocional. Por suerte o por desgracia, las personas funcionamos por emociones, y nuestra educación, antes, ahora y parece ser que en el futuro, se basa en la lógica matemática… Nuestro crecimiento emocional es totalmente inmaduro, por lo que a cierta edad todos somos muy inmaduros emocionales. Algunas personas se dan cuenta de ello y tratan de enriquecer su interior, de educar su vida interna y no solo la externa…la inmensa mayoría se deja llevar por los trastornos consecuencia de la inmadurez: egoísmo, frustración, narcisismo, prepotencia, soberbia, histrionismo, apariencia, poder, imagen, prestigio… son mecanismos de defensa del individuo ante la inseguridad y el miedo a lo diferente; son los mecanismos de defensa de la persona a perder el equilibrio globalizado y estandarizado.
  • La maternidad no casa con la empresa… Si eres madre, habla cuanto menos de tus hijos, de tu vida como madre. Si se habla mucho de los hijos, pensarán que tus objetivos giran solo en torno a tu vida personal.
  • Tu imagen es importante, para tí, no para los demás. Cuánto más a gusto te sientas con ella, más segura te mostrarás, y menos te intimidarán. Si te siente contenta, guapa y segura, así te verán los demás… si no te sientes así, los demás también te verán así y te creerán débil. Cuídate, arréglate, mímate y sal a comerte el mundo cada mañana.
  • Mientras mantienes tu trabajo, busca otras opciones. Hoy en día, hay posibilidades para trabajar para tí misma. Internet está llena de posibilidades y son muchas las mujeres que han hecho de lo que “mejor saben hacer y conocer” su pequeño negocio.
  • La discriminación por edad comienza a los 35 años. Y la maternidad a la par. Un nuevo talento contratado puedes verlo como amenaza, y te sentirás arrinconada. Ayúdale amablemente pero no le regales todo tu conocimiento. Tarde o temprano tendrán que recurrir a tu experiencia.
  • Por último, ¿te vas a dejar o vas a demostrar lo que vale una mujer, madre y soltera, y hoy en día, con cierta edad? Piensa que tus hij@s van por detrás. Demuéstrales lo mucho que vales. En el futuro ellos sabrán valorar, porque lo aprenderán de tí, lo que vale una madre monoparental.

 

Autor: Rosa Maestro

Periodista, comunicadora, madre sin pareja con donante de esperma y por adopción internacional, fundadora de la web masola.org y autora de los cuentos infantiles #reproducciónasistida "Cloe quiere ser mamá..", "Nora y Zoe, dos mamás para un bebé" y "Lucía y e cofre mágico de la familia".

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