Mi adopción internacional siendo monoparental

Adopción Internacional siendo monoparental
Foto: cedida por Rosa Maestro

Parecía mentira, y que largo se me hizo ese año y medio largo, que estuve yendo y viniendo y esperando a que en una de esas venidas, el avión se completase contigo. Un proceso de adopción largo y complicado, pero al final contigo en mis brazos.

Rosa Maestro @rmaestrom @Masola_Org

Muchas personas, algunas muy cercanas, me dijeron, ¿a dónde vas? Si ya tienes una hija, ¿por qué te pones ahora a adoptar, con lo complicado que es?, ¿con lo difícil que es sacar un hijo adelante y ahora otra y con un pasado a sus espaldas?

Sí, parecía difícil eso de volver a querer amar tanto una segunda vez, sobre todo si eliges hacerlo sola, y en una sociedad que entiende más de proyectos financieros que de proyectos personales.

No, nunca me resultó difícil elegir volver a amar, cuando el amor es verdadero, y yo sabía que tú habías nacido para mí, y te sería inmensamente fácil dejarte querer, porque eres mi hija. Y así fue.

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Tú, jamás fuiste una dificultad. Fuiste un soplo de vida, ese que me devolvió a las cosas verdaderamente importantes de la vida. Sí, lo dejé todo.

Eso que llaman futuro profesional y que a día de hoy todavía no sé muy bien a lo que se refieren; sí, dejé lo que dicen y llaman oportunidades de ocho a ocho y dos días de descanso a la semana (si se puede)… que dicen que te dan la felicidad…y no te dan nada más que ganas de llorar y un estrés que por las noches no compensa con el amor fundido en un abrazo y esa frase de “mamá, te quiero hasta el infinito; eres la mejor mamá del mundo”.

Nooo. No hubiese cambiado jamás la facilidad por la dificultad, ni la profesionalidad por la maternidad… si eso no me llevaba a tí.

Y he que un día hicimos el viaje juntas, las tres. Completaste el asiento vacío de la fila de tres en aquel primer vuelo  y que tantas veces miraba cuando volvía con un bolso lleno de papeles y sin tí.

Se borró la espera, la angustia, el no por respuesta, la ansiedad, la incertidumbre… Solo quedó lo bueno: tú, mi pequeña Luna. Que revuelves mi vida entera  y que me empujas a inventar en mi mente cada mañana tu hermoso parto. ¿Por qué alguien duda de que yo no te parí?

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Te parí, y la parí con dolor, como a mi otra hija.. Y la parí, la parí desde el corazón… ¡Qué órgano más hermoso elegiste, mi amor, para venir al mundo!

Se nos va el tiempo y la vida eligiendo no arriesgar, esa vida cómoda, aquella que no nos va a hacer sufrir aunque sepamos que al otro lado está lo más hermoso y no nos atrevemos a ir en su búsqueda.

Nos cuesta salir de la zona de confort….Y hoy, te digo mi amor que: ¡gracias por dejarme salir de la zona de confort!, ¡gracias por haberme permitido elegir tu vida y no la mía!, ¡gracias por enseñarme lo que en verdad es importante!…,

¡Gracias por haberme elegido en tu corazón como “mami”!, gracias por haberme acercado a un país tan hermoso, en el que tu naciste; gracias por haberme dejado encontrar amigas y sobre todo “hermanas” tan grandes en tu país;

Gracias por abrirme los ojos a dejar las oportunidades laborales más allá de las cuatro de la tarde; gracias mi amor por estar aquí, conmigo, con tu hermana, por ser mi hija… Gracias porque creo que un óvulo mío no lo podría haber hecho mejor…

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Felicidades por haber sido tan fuerte, por haber sabido esperarnos, a mí y a tu hermana, por habernos recibido con los brazos abiertos y la boca llena de besos. Gracias por reír cada día a carcajadas, gracias por haberme traído tanto amor y ganas de vivir a mi vida. Te quiero.

Autor: Rosa Maestro

Periodista, comunicadora, madre sin pareja con donante de esperma y por adopción internacional, fundadora de la web masola.org y autora de los cuentos infantiles #reproducciónasistida "Cloe quiere ser mamá..", "Nora y Zoe, dos mamás para un bebé" y "Lucía y e cofre mágico de la familia".

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