Reproducción Asistida: ¿Son distintos los hijos de donantes de gametos?

Madres solteras por elección en reproducción
Foto: pixabay.com
Las hijos de donantes de gametos no se diferencia de otros hijos

Cada vez son más las parejas heterosexuales, homosexuales, mujeres solas  (madres solteras por elección en reproducción asistida) u hombres sin pareja que recurren a los tratamientos de fertilidad para crear una familia. Muchos de estos niños, que serán las mujeres y los hombres del futuro, proceden de la donación de gametos, de la donación de esperma y óvulos.

Esto da lugar a controversias sociales. Corrientes que dicen que estos menores no tendrán la misma estabilidad emocional que los que proceden de los mismos gametos genéticos que sus progenitores, lo que hace que muchas familias duden si contarles o no sus orígenes, duden sobre qué hacer o si esto les puede perjudicar en su desarrollo. Giulianna Baccino, a través de una amplia entrevista, nos acerca a la importancia de la revelación de los orígenes y la normalización en los diferentes modelos de familia y medios de fecundación.

No hace mucho, el psiquiatra forense José Cabrera,  afirmó que “Los niños in vitro tienen mayor vulnerabilidad a padecer una depresión permanente o al menos una tristeza generalizada por el modo de haber sido concebidos, ausente el acto de amor que sería propio”.

“El psiquiatra avala su tesis con estudios sobre salud mental realizados en Estados Unidos, con las demandas que interponen algunos hijos contra sus madres por este hecho al alcanzar la mayoría de edad en ese mismo país y por su propia experiencia clínica con esos hijos en su consulta. Ése niño no conocerá a su “padre y/o a su madre genéticos”, ni a sus “familias de origen genéticas” (tíos, hermanastros, abuelos) ni tendrá posibilidad de hacerlo nunca. Le hemos quitado ese derecho (que sí tiene un hijo adoptado). Y lo hacemos porque alguno de sus progenitores naturales o ambos fueron donantes”.

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Desde www.masola.org, Madres Solas por Elección, su fundadora, Rosa Maestro nos dice: “Entiendo que una parte de la sociedad tenga miedo a lo diferente, a lo que no es como le eduacaron o se lo inculcaron, entiendo que ellos no hagan nada que contradiga sus principios… lo que no entiendo es que se empecinen constantemente en decirle al resto que lo suyo es lo bueno y lo de los demás lo malo, que carguen contra nuestros hijos y que los tachen de depresivos o infelices porque son hijos de un donante. Yo creo que los frustrados y depresivos son ellos que tanto atacan a los demás, algo les debe faltar en sus vidas que hace que se preocupen tanto por analizar las del resto. Nuestros hijos, y hablo por los mios, crecen como cualquier otro niño, sabiendo su verdad y orgullosos de su modelo de familia. Eso no quita que el día de mañana tengan curiosidad o que sientan frustración, ansiedad, inquietud por miles de cosas; igual que el hijo de las familias tradicionales. He oído decir a este psiquiatra que dentro de unos años las consultas tendrán como clientes a estos hijos. Y posiblemente, pero creo que en el mismo porcentaje que en el de las familias tradicionales. ¿O es que los hijos de padre y madre genéticos crecen sin problema alguno? Creo que la historia demuestra que no y que son muchos los que también tienen que visitar a un psicólogo, cosa que creo muy recomendable cuando hay que solventar algo que no lo hemos hecho desde nuestro interior”. “Este pensamiento, el de este psiquiátra y muchas otras personas que opinan de igual modo, añade Maestro, tiene mucho que ver con la sociedad materialista y costumbrista en la que nos han educado, en la que si no se tiene todo tal y cual manda un parte de la sociedad que dice que es lo correcto, ético y adecuado, el individuo es infeliz; cuando la felicidad consiste en disfrutar de lo que se tiene, que es mucho, y dejar de pensar en lo que no se tiene o lo que tienen los demás. Puede que haya estudios que avalan este tipo de ideas o conclusiones, pero también hay otros muchos que dicen todo lo contrario. Y sí, nuestros hijos también tienen tíos, abuelos, hermanos y amigos, también tienen una familia. Otra cosa es que de mayores desarrollen cierta curiosidad por sus orígenes genéticos, que lo normal es que se quede en eso, curiosidad”.

¿Es verdad que estos niños tendrán más problemas y estarán más tristes que los concebidos genéticamente? o ¿depende de cada individuo cómo desarrolle su historia personal o de cómo sus progenitores le hayan ayudado a desarrollar su vida, sus emociones, sus frustraciones?¿ Por qué se le echa siempre la culpa de la infelicidad de un individuo a su origen y no a su desarrollo?

Giulianna Baccino, piscóloga en la clínica FIV MARID y que recientemente ha publicado un estudio con las conclusiones a este respecto nos invita a la sinceridad con los hijos, nos habla de cómo contárselo y en qué momento, nos acerca un poco más a la realidad de estas familias, a sus vidas normales, a aquellos temas que más les preocupan y  recuerda la necesidad de recurrir a un psicólogo cuando las dudas, los temores y la inquietud hacen acto de presencia antes, durante y después de realizar un tratamiento de fertilidad con donación de gametos.

.- ¿Es conveniente o no contarle a un hijo su origen?

Considero muy conveniente que el niño conozca sus orígenes. Los secretos en cualquier relación afectiva no son beneficiosos. Ocultarle esta información de su propia vida podría causar daños psicológicos importantes en el niño (si en algún momento lo descubre –cosa que puede suceder-) y en la relación materno/paterno-filial.

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.- ¿Qué posibilidades hay de que dos hijos de un mismo donante se encuentre y no sepan que son hermanos?

Las probabilidades son ínfimas aunque no nulas. Con el propósito de minimizar el riesgo es que la ley 14/2006 sobre técnicas de reproducción humana asistida, establece un máximo de seis niños nacidos del mismo donante en España, teniendo en cuenta que por probabilidad estadística es muy bajo el riesgo de que esas seis personas lleguen a conocerse.
Cualquier situación de la vida que no sea adecuadamente tratada puede crear conflictos y frustraciones. Por ejemplo, alguien que esté genéticamente vinculado a sus padres (padre y madre) y que los tenga físicamente presentes en casa, también puede echar en falta una figura paterna “presente”, porque no necesariamente tener un padre significa tener una figura paterna a quien adherirnos y con quien identificarnos.

Más que la presencia física, lo importante es la función materna y paterna que se pueda ejercer sobre un niño. Es decir, no es una cuestión de género o de presencia física, sino de actitud y funciones suficientemente bien ejercidas para que el niño pueda identificarlas como tales. Una función paterna o materna puede ejercerla un padre, una madre, dos madres, una abuela, un tío, etc.

El hecho de que en España la donación sea anónima y sea imposible conocer la identidad del donante puede generar curiosidad por parte del niño y de sus padres acerca del/los donantes. Este es un aspecto muy importante a trabajar con los pacientes en tratamiento de donación de gametos, porque es una temática que puede surgir cuando el niño crezca y para no generarle falsas expectativas es muy importante hacer siempre hincapié en el carácter anónimo de la donación a la que se han sometidos sus madres/padres y en la diferencia entre un padre/madre y un donante. Desde mi punto de vista, madres y padres son aquellos que se han proyectado como tales y han perseguido el objetivo de tener un hijo, criarlo, responsabilizarse de su crecimiento, sus emociones, etc.
Por su parte, el donante es una persona que ha sido muy generosa y que de forma altruista ha contribuido con sus gametos a que una mujer sola o una pareja puedan tener un hijo.

.- ¿Qué pasa con esos testimonios en la red que dicen sentirse mal por ser hijos de un desconocido? ¿Es ese el verdadero problema de su malestar o tiene que ver con otros asuntos familiares?

Cada situación es única y por supuesto que siempre existe la posibilidad de que alguien pueda no sentirse bien al no conocer a la persona con quien está genéticamente relacionado, pero en ocasiones éste sentimiento puede estar vinculado a un problema de relacionamiento afectivo con sus padres/madres/madre. Es decir, pueden no sentirse lo suficientemente cercanos afectivamente a sus padres/madre/madres, y sentir la necesidad de encontrar ese vínculo fuera. Por tanto, si bien este malestar puede existir, probablemente tenga de base una dificultad de relacionamiento afectivo con quienes han deseado traerlos al mundo, es decir con sus padres.

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.- Hay un testimonio que dice “Cuando veo a mis amigos con sus padres biológicos y veo a los míos que no lo son, me siento triste”… ¿Por qué puede ocurrir esto?

Si creo que la clave para que los hijos se sientan cercanos emocionalmente a sus padres, comprendidos, queridos y apoyados es la relación que se establece con ellos desde el embarazo, independientemente de si están o no genéticamente vinculados a sus padres. Habría que indagar en éste caso que me planteas qué es lo que le hace sentirse triste a este chico y cómo es la relación que tiene con sus padres. Diferente podría ser el caso de un niño adoptado a una edad en la que pueda recordar a su otra familia y sienta tristeza por no tenerla consigo.

.- ¿Hay diferencias entre el hijo adoptado y el hijo de donante de gametos? ¿Algunos expertos dicen que sí, otros que no?

Mi opinión es que sí existe diferencia y en varias dimensiones.
Por una parte, en términos psicológicos por ejemplo el niño adoptado puede tener la fantasía de ser fruto de una injusticia, la fantasía de que sus progenitores lo pueden estar buscando, etc.; y esto generarle inquietudes particulares que sería necesario trabajar. Por otra parte, el niño adoptado tiene dos familias, la de origen y la de crianza esto también resulta importante a tener en cuenta.
En relación al niño fruto de una donación de gametos, éste también puede tener fantasías relacionadas con sus orígenes, pero no necesariamente vinculadas al abandono o a tener más de una familia como en la situación anterior, sino por ejemplo fantasías vinculadas a qué se transmite genéticamente, qué importancia tiene o deja de tener la carga genética, etc.
Es decir, creo que al menos en términos psicológicos no es igual tener dos familias (la de origen y la de adopción/acogida) a tener sólo una familia. El niño fruto de una donación de gametos sólo tiene unos padres que han recurrido a uno o dos donantes para llevar adelante su proyecto y traer al mundo a su hijo.

.- ¿Tener un hijo con donante de gametos es una actitud egoísta o materialista?

Según mi experiencia el hecho de recurrir a donación de gametos no tiene porqué ser una actitud egoísta o materialista. Tener un hijo puede llegar a ser una actitud egoísta o materialista esté o no esté genéticamente vinculado a sus padres.
Considero que tener el proyecto de ejercer una maternidad/paternidad responsable no está vinculado a si los niños están o no genéticamente relacionados con sus padres, sino que implica otras muchas cosas como tener presente la edad a la que los queremos tener, saber si podemos hacernos cargo de ese niño y sus necesidades, etc.

.- ¿Buscarán estos hijos en el futuro a sus donantes?
Es posible que alguno de estos niños en el futuro tenga curiosidad por conocer al donante, pero en España nunca podrían conocer su identidad. Sólo características generales de los donantes. Por tanto, es importante que sepan desde pequeños que no podrán “buscar” a los donantes porque la legislación española no lo permite.

.- ¿Qué ocurre con el registro único que nunca llega?

Según tengo entendido es un tema en el que se está trabajando desde hace ya tiempo y confiamos que en breve ya estará operativo.

.- ¿Qué dicen hasta ahora los hijos de donante? ¿Hay ya algún testimonio?

Sí, hay estudios que se han realizado con niños pequeños (aproximadamente siete años), que ya conocían sus orígenes y los resultados han sido muy buenos. Los niños responden de forma neutral al tema de la donación y no manifiestan ningún conflicto con la temática. Sin embargo, también hay estudios con hijos que no conocían sus orígenes y los han descubierto con más de 18 años y no les resultó fácil tramitar el hecho de que se les haya ocultado esta información durante tantos años y estas personas sí manifestaban querer conocer al donante, a diferencia de los niños del estudio que mencioné antes, que no manifestaban deseos de conocerlo.

Por tanto, una de las claves para que los hijos de donación de gametos no presenten conflictos con la donación o los secretos derivados de ella, es que conozcan desde pequeños cómo han nacido.

.- ¿Qué opina de que en un futuro los hijos de donante se lleguen a conocer entre ellos a través de redes sociales o que se conozcan donantes y donados?

No me parece mal, siendo que esto sólo puede suceder en un país donde la donación no sea anónima, y por tanto donantes y receptores tengan las reglas claras desde el principio, es decir si eligen realizar una donación no anónima y una recepción no anónima de gametos, esto implicará que los niños puedan conocerse entre sí y también puedan conocer al donante.

.- ¿Cuándo y qué se le debe contar a un hijo de donante?

Recomendamos contárselo en la infancia, entre los 4 y los 8 años y con un cuento muy sencillo. Podría ser algo así, por ejemplo en el caso de una familia monoparental: “mamá tenía muchas ganas de tenerte, pero sólo tenía su semillita, le faltaba la semillita de un señor para que tú pudieras nacer. Entonces fue al médico y le contó lo que necesitaba. El médico encontró a un señor muy generoso que quiso ayudar a mamá y le regaló su semillita para que, junto a la de mamá pudieras crecer en su barriga. Después de varios meses en la barriga de mamá ya estabas preparado para salir y conocer el mundo que tenía preparado para enseñarte con tanto amor!”.

.- ¿Es distinto para una mujer sola, para una pareja de mujeres o una pareja heterosexual contarle la procedencia a su hijo?

Es diferente desde el momento en que nos encontramos con tres tipos diferentes de familia, pero la esencia es la misma. Es decir, en los tres casos el deseo de ser padres/madres los ha llevado a recurrir a donación de gametos, ya que de otra forma no lo habrían podido conseguir y por tanto el proyecto de ser padres/madres hubiese quedado truncado. Siguiendo con el ejemplo que ponía antes sobre el posible relato que le podríamos hacer al niño, deberíamos adecuar la narración a cada tipo de familia, pero manteniendo la idea central de desvincular lo que significa un donante y lo que significan unos padres.

.- ¿Qué le diría a las familias que están pensando en esta opción ante la maternidad/paternidad y que tienen miedos y dudas?


Les aconsejaría que antes de iniciar cualquier tipo de tratamiento aclaren sus dudas, miedos y fantasías con un psicólogo especialista en reproducción humana. No creo que sea bueno empezar un tratamiento de estas características teniendo dudas y pensamientos que no siempre corresponden con la realidad.
Después de realizada esta consulta con el psicólogo, la pareja o mujer sola estará más preparada para afrontar un tratamiento con donación de gametos y lo que es aún más importante, preparada para pensar en el día después con su hijo.

.- Hay estudios que dicen que son más proclives a la depresión, ansiedad, enfermedades mentales…¿Qué se esconde detrás de esto?

Un factor que podría estar detrás de estos efectos emocionales de la infertilidad es la presión social a la que se sienten sometidos los pacientes en tratamientos de reproducción asistida. Fundamentalmente las parejas heterosexuales.
Tener problemas reproductivos puede producir mucha ansiedad y en algunos casos porcentajes de depresión similares a pacientes con diagnóstico de cáncer, dolor crónico o enfermedades cardiovasculares. Es por esto que resulta muy necesario ofrecer apoyo psicológico a los pacientes en tratamiento de reproducción asistida.
La presión personal, familiar o social a la que están sometidos estos pacientes podría ser una de las causas de estas enfermedades. La maternidad/paternidad es un objetivo muy perseguido en nuestras sociedades y no lograrlo puede implicar un nivel de frustración importante que no cualquiera puede tramitarlo de forma sana.

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Autor: Rosa Maestro

Periodista, comunicadora, madre sin pareja con donante de esperma y por adopción internacional, fundadora de la web masola.org y autora de los cuentos infantiles #reproducciónasistida "Cloe quiere ser mamá..", "Nora y Zoe, dos mamás para un bebé" y "Lucía y e cofre mágico de la familia".

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