Nueve años en mi corazón, después de un embarazo largo y complicado, pero contigo en mis brazos

Madres solteras por adopción
Foto: Rosa Maestro

Parecía mentira, y que largo se me hizo ese año y medio largo, que estuve yendo y viniendo y esperando a que en una de esas venidas, el avión se completase contigo. Un proceso de adopción largo y complicado, pero al final contigo en mis brazos.

Muchas personas, algunas muy cercanas, me dijeron, ¿a dónde vas? Si ya tienes una hija, ¿por qué te pones ahora a adoptar, con lo complicado que es?, ¿con lo difícil que es sacar un hijo adelante y ahora otra y con un pasado a sus espaldas? Si, parecía difícil eso de volver a querer amar tanto una segunda vez, sobre todo si eliges hacerlo sola, y en una sociedad que entiende más de proyectos financieros que de proyectos personales.

Rosa Maestro @rmaestrom @Masola_Org

No, nunca me resultó difícil elegir volver a amar, cuando el amor es verdadero, y yo sabía que tú habías nacido para mí, y te sería inmensamente fácil dejarte querer, porque eres mi hija. Y así fue.

Tú, jamás fuiste una dificultad. Fuiste un soplo de vida, ese que me devolvió a las cosas verdaderamente importantes de la vida. Sí, lo dejé todo. Eso que llaman futuro profesional y que a día de hoy todavía no sé muy bien a lo que se refieren; sí, dejé lo que dicen y llaman oportunidades de ocho a ocho y dos días de descanso a la semana (si se puede)… que dicen que te dan la felicidad…y no te dan nada más que ganas de llorar y un estrés que por las noches no compensa con el amor fundido en un abrazo y esa frase de “mamá, te quiero hasta el infinito; eres la mejor mamá del mundo”.

Nooo. No hubiese cambiado jamás la facilidad por la dificultad, ni la profesionalidad por la maternidad… si eso no me llevaba a tí.

Y he que un día hicimos el viaje juntas, las tres. Completaste el asiento vacío de la fila de tres en aquel primer vuelo  y que tantas veces miraba cuando volvía con un bolso lleno de papeles y sin tí.

Se borró la espera, la angustia, el no por respuesta, la ansiedad, la incertidumbre… Solo quedó lo bueno: tú, mi pequeña Luna. Que revuelves mi vida entera  y que me empujas a inventar en mi mente cada mañana tu hermoso parto. ¿Por qué alguien duda de que yo no te parí?

Te parí, y la parí con dolor, como a mi otra hija.. Y la parí, la parí desde el corazón… ¡Qué órgano más hermoso elegiste, mi amor, para venir al mundo!

Se nos va el tiempo y la vida eligiendo no arriesgar, esa vida cómoda, aquella que no nos va a hacer sufrir aunque sepamos que al otro lado está lo más hermoso y no nos atrevemos a ir en su búsqueda. Nos cuesta salir de la zona de confort….Y hoy, te digo mi amor que: ¡gracias por dejarme salir de la zona de confort!, ¡gracias por haberme permitido elegir tu vida y no la mía!, ¡gracias por enseñarme lo que en verdad es importante!, ¡gracias por haberme elegido en tu corazón como “mami”!, gracias por haberme acercado a un país tan hermoso, en el que tu naciste; gracias por haberme dejado encontrar amigas y sobre todo “hermanas” tan grandes en tu país; gracias por abrirme los ojos a dejar las oportunidades laborales más allá de las cuatro de la tarde; gracias mi amor por estar aquí, conmigo, con tu hermana, por ser mi hija… Gracias porque creo que un óvulo mío no lo podría haber hecho mejor…

Felicidades por haber sido tan fuerte, por haber sabido esperarnos, a mí y a tu hermana, por habernos recibido con los brazos abiertos y la boca llena de besos. Gracias por reír cada día a carcajadas, gracias por haberme traído tanto amor y ganas de vivir a mi vida. Te quiero.

Autor: Rosa Maestro

Periodista, comunicadora, madre sin pareja con donante de esperma y por adopción internacional, fundadora de la web masola.org y autora de los cuentos infantiles #reproducciónasistida "Cloe quiere ser mamá..", "Nora y Zoe, dos mamás para un bebé" y "Lucía y e cofre mágico de la familia".

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