Sentimientos y emociones de una madre no gestante

Foto:http://static.vix.com/
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El concepto “madre” ha estado siempre ligado a la mujer que pare, y es tal el vínculo creado entre parir y ser madre, que incluso hoy en día, muchos países, entre ellos España, no legalizan la Gestación Subrogada por el fuerte vínculo que conciben entre parir y criar. Las corrientes u opiniones a favor o en contra del vínculo que se genera entre madre e hijo en el vientre son muchas y diversas. Hay quienes creen que el vínculo es muy fuerte y otros, que consideran que, a pesar de que el embarazo es importante en el desarrollo de un bebé, madre es aquella que cría y no quien pare.

Sin embargo, la maternidad en las últimas décadas se nos empieza a desdibujar de muy distintas formas. Son muchas las mujeres que en estos últimos años optaron por la vía de la adopción (más de 60.000 menores fueron adoptados en España desde 1998 a 2011, aunque ahora esta maternidad ha descendido de 5.000 a 300 niños al año), a veces llevando implícita una infertilidad y otras por decisión propia. Y no solo eso, muchas otras mujeres optaron por la Gestación Subrogada, en otros países, por problemas de fertilidad, generalmente relacionados con su útero (más de 1.500 niños al año). Igualmente las parejas de lesbianas son un modelo de familia cada vez más numeroso, gracias a los tratamientos de fertilidad con donación de esperma y al método ropa (una es la madre gestante con el óvulo de su pareja).

Todo esto hace pensar que vincular maternidad, el deseo de ser madre, o el conocido instinto maternal no tiene tanta relación como se le quiere dar a entender con el hecho de parir. Pero hasta ahora las emociones, los sentimientos acerca de la maternidad, acerca del hecho de ser madre hablan casi siempre desde la perspectiva de la mujer que gesta, desde el embarazo, desde parir….dejando un poco a un lado sentimientos y emociones tan fuertes o más en todas estas mujeres que sin haber gestado, han sufrido, se han emocionado, se han ilusionado, han tenido sus temores, sus incertidumbres….

Hay estudios experimentales que afirman que las madres adoptivas segregamos también oxitocina

Noemí Tovar, autora del libro “La mirada de Silvia Jie”, es madre adoptiva de una preciosa niña china que adoptó a los 11 meses y que ahora tiene 13 años…”y es cierto que no la parí, pero… ¿eso tiene alguna importancia? La adopción es un proceso largo, arduo y a veces, no exento de dificultades. Mi proceso no fue complicado. Cuando mi expediente fue aceptado en la Administración, lo primero que sentí fue miedo. Miedo a lo desconocido, al cambio, a no dar la talla, a no ser buena madre. De inmediato comprendí que para manejar el miedo y ser valiente, hay que tolerarlo, soportarlo. Y así lo hice, me enfrenté a él y pasó, mermó hasta desaparecer. Empezaron a pasar los días y el miedo mutó en entusiasmo, en dicha, en júbilo, en satisfacción. A medida que pasaba el tiempo, mi convicción de ser madre se asentaba en la seguridad de que era ese el objetivo al que quería dirigirme.

Llegó el aviso de que ya tenía la asignación, el momento en el que me informaron de quien era mi hija. Por primera vez, vi su rostro en una fotografía y sentí un amor difícil de expresar y definir. Sentí calor en mi cabeza. Estoy convencida de que algún proceso hormonal y por supuesto bioquímico se produjo en mi cerebro ante la percepción de mi pequeña. Es muy probable que lo que yo experimenté, lo experimente una madre biológica cuando ve el rostro de su hijo plasmado en la primera ecografía. De hecho, hay estudios experimentales (“El cerebro femenino” de Louann Brizendine, 2007)-que afirman que las madres adoptivas segregamos también “oxitocina” –la hormona del amor, y la hormona que estimula las contracciones del parto-. Fue en ese preciso momento, al ver el rostro de mi hija, en el que me convertí en madre y el deseo de serlo dio paso una realidad. La tranquilidad que hasta entonces había disfrutado se convirtió en inquietud, impaciencia por la espera de ir a China a por ella. La preocupación me asaltó y no dejé de sentirla hasta que no tuve a mi hija conmigo, un mes más tarde que pude abrazarla y mecerla. Llegado aquel momento culminante, sentí como aquella pequeña se convertía en el ser más importante de mi vida. A partir de aquel momento, el amor que siento por mi hija me ha hecho ser mejor persona”.

La maternidad y la paternidad son ni más ni menos que funciones. La función materna y la función paterna, o también llamados roles materno y paterno”, comenta a este respecto Giuliana Baccino, psicóloga de reproducción asistida en la clínica Fiv Madrid, y autora del cuento infantil “Mi mayor tesoro eres tú”, dirigido a a hijos de madres solas por elección que han recurrido a la embriodonación para llevar adelante el sueño de tener un hijo; y quien además entiende que ” madre no necesariamente es quien gesta un bebé o padre quien aportó el espermatozoide. Madres y padres son aquellos que han decidido ocuparse de la crianza de un niño, que han decidido que sea su hijo con todo lo que el concepto de “hijo” implica.

Foto://www.familiayadopcion.com/
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Paqui H. Nuñez es la mujer de Montse. Montse se embarazó hace ya algo más de un año de dos gemelos. Montse gestó y Paqui….”La primera ecografía fue algo especial, maravilloso, sólo sentía alegría. Cuando vimos en el monitor esa lentejita, una sonrisa invadió nuestro rostro. Cuando la doctora vio que había otro bebé y dijo: “anda, hay otro”,entonces reconozco que apareció también miedo. Miedo no a los gastos dobles que se suponía íbamos a tener (que también un poco) sino a que todo fuera bien ya que sería un embarazo con algo más de riesgo. Compramos un libro, “Qué se puede esperar cuando se está esperando” y cada semana leía la parte del libro que explicaba como estarían nuestros bebes en esa semana. Cuando empezaron a dar pataditas, fue un momento inolvidable, porque los sentía mas cerquita nuestra, tocando sus piececitos a través de mamá. Fueron pasando los meses y es cierto que físicamente no estaba tan cansada ni tan dolorida como mi mujer, pero mi cansancio fue mental. Estaba preocupada por si se adelantaban, por si no crecían como tocaba, por si la cesárea se pudiera complicar. Y llegó el día que de un salto me levanté de la cama cuando escuché a mi mujer diciendo: “creo que rompí aguas”. Recuerdo a ella tranquila y yo con un ataque de nervios. Cuando cogí en brazos a mis pequeños sentí tranquilidad. Ya estaban aquí, sanos y fuertes como su madre. Ahora mi vida es una locura, pero esos casi nueve meses fue una sensación que nunca antes tuve: alegría, ansiedad porque pasara el tiempo rápido y poder abrazarlos,la curiosidad de saber cómo serían y miedo, también mucho miedo a que algo fuera mal.”

Laia, está deseando formar una familia junto con su mujer. Están ahora e pleno proceso…”Junto con mi pareja estamos buscando a nuestro primer hijo. Las dos tenemos muchas ganas de vivir el proceso de gestación pero después de hablarlo, decidimos que ella sería la primera.

Para mi fue una decisión difícil y durante bastante tiempo tuve dudas y miedo de si podría soportar las emociones que sentía. A parte se le sumaba una presión familiar, mi madre también deseaba que yo fuera la madre gestante, al principio decía que se sentiría más unida al niño/a. Tuvimos que poner unos límites muy claros y ahora no se si ha cambiado de opinión pero al menos nos respeta, nos apoya y no hay comentarios que me hacen más difícil llevar la situación.

Foto:http://unamadrecomotu.com/
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Parece que madre es la persona que gesta y pare al niño/a. Es una creencia bastante extendida, y supongo que yo misma también lo había interiorizado.

Ahora tengo que aprender a vivir la maternidad desde otro punto de vista, del de acompañar y cuidar a mi mujer en el embarazo y esperar con muchísima ilusión que nazca nuestro bebé para poder abrazarle y los tres juntos ser una familia llena de amor.”

Madres y padres son aquellos que han decidido hacerse responsables del bienestar físico y emocional de sus hijos, que se ocupan día a día de generar un vínculo seguro con sus hijos para que puedan evolucionar como futuros adultos sanos. Es decir, la maternidad y paternidad se elige e implica el desarrollo de forma continuada, consciente, y responsable de los roles-funciones paterna y materna.”

Anabel Manchón,es madre por gestación subrogada, autora del libro “Esperando a Pingüi”, blogera en FormarFamilia (https://formarfamilia.wordpress.com/) y asesora en Gestación Subrogada: Surrofamily (www.surrofamily.com) … “Yo recurrí a la Gestación Subrogada: una mujer gestó a nuestro hijo por mí. Me hubiera gustado poder gestar a mi hijo, pero no pude hacerlo por motivos médicos, al igual que tampoco pude acceder a la adopción por los mismos motivos.
Sé que me he perdido sensaciones y cambios físicos en mi cuerpo, las pataditas de mi bebé, el parto, darle el pecho,…, sin duda son muchas situaciones y sentimientos que no podré experimentar, que me hubiera encantado sentir, y que no por ello me hacen ser menos madre, porque todo lo que de verdad importa sí lo he vivido (y viviré): los sentimientos y emociones, compartir día a día con él, descubrir a la vez que él este mundo y verlo con otros ojos.

Oír por primera vez decir “mamá” a mi hijo, es una de las emociones que más intensamente he vivido, con lágrimas incluidas, crea un vínculo indestructible entre ambos que no depende de quien haya gestado a mi hijo, sino de cómo se alimenta de amor diariamente.

No tengo duda en afirmar que ser madre es, sin ninguna duda, mucho más que gestar. De hecho, gestar no implica ser madre. Ser madre comienza por desearlo, por tener la intención de serlo y por hacer todo lo posible hasta conseguirlo. A partir de aquí: criarlo, educarlo, inculcarle valores, disfrutar de la vida con tu hijo, verle crecer y desarrollarse,…, en definitiva, alimentar de amor el vínculo de unión entre ambos y cuidar de él para siempre.

Oír por primera vez decir “mamá” a mi hijo, es una de las emociones que más intensamente he vivido

Nerea Cerviño, también madre adoptiva, de dos pequeños, psicoterapeuta familiar y asesora de Abay en temas post-adoptivos, es quien nos deja un cierre final a todos estos sentimientos y pensamientos de todas esas madres que sin embarazo han sentido y vivido intensamente la gestación de sus hijos: “Os quiero. Sin medida, sin inicio ni final, sin sentido: con locura e infinito. Como madre. Como madre verdadera, como madre auténtica, como madre real, como madre completa. Ahora puedo decirlo porque lo habéis dicho vosotros primero. Y porque yo también he podido. Somos el roto y el descosido que nunca debió darse. Nunca. Y sin embargo, aquí estamos. Tratamos de hilvanar cada día nuestras emociones y miedos.Aceptamos algunas punzadas a cambio de preservar la esperanza.Cosemos los trocitos que quedaron rasgados.Y nos tejemos.”

Autor: Rosa Maestro

Periodista, comunicadora, madre sin pareja con donante de esperma y por adopción internacional, fundadora de la web masola.org y autora de los cuentos infantiles #reproducciónasistida "Cloe quiere ser mamá..", "Nora y Zoe, dos mamás para un bebé" y "Lucía y e cofre mágico de la familia".

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