Madres lesbianas: “Más allá del Método ROPA”

 

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Cuando Laia y Raquel empezaron a salir, ninguna de las dos pensaba en tener hijos. Pero todo cambió cuando Laia cumplió 28 años. Se despertó su instinto maternal y le planteó a Raquel la posibilidad de ser madres. Fueron a una primera visita a un centro de reproducción asistida y así empezó su camino hacia una maternidad compartida.

Fuimos a un primer centro por recomendación de una amiga soltera que se había quedado embarazada a la primera“, explica Laia. La confianza y el buen “feeling” con el centro y el ginecólogo era básico para ellas. Y empezaron un primer tratamiento mediante el Método ROPA. “Yo no sentía la necesidad de vivir la maternidad desde un embarazo“, explica Raquel, “y planteé la posibilidad de hacer un ROPA, porque Laia no sabía muy bien como iba a encajar yo en todo el proceso, así las dos seriamos madres biológicas del bebé“. Tras dos punciones, y cinco transferencias de embriones, consiguieron dos positivos, pero desgraciadamente acabaron ambos en abortos.

Nos decían que todo estaba bien, que las dos teníamos los niveles hormonales normales, que éramos jóvenes, que no había porque preocuparse“, explica Laia. Tras estos intentos con el Método ROPA, decidieron probar la inseminación casera, y más tarde probaron la inseminación artificial, de nuevo sin éxito. “Decidimos entonces cambiar de centro, yo necesitaba empezar de nuevo en un lugar que no me recordase todo lo que había pasado”, cuenta Laia.  Por recomendación de unas amigas pidieron hora con el Dr. Julio Herrero, del CRA Clínica Sagrada Familia.

Cuando el Método ROPA no funciona

Aunque el Método ROPA tiene unos excelentes resultados en tasa de embarazo, es cierto que no siempre “funciona”. En casos como el de Laia y Raquel es importante estar preparadas para “tomar decisiones”, como hicieron ellas. Según la necesidad del vínculo biológico, se puede realizar un diagnostico genético pre implantacional del embrión para averiguar porque se produce el aborto.

Laia y Raquel finalmente descartaron volver a intentar el Método ROPA. “El Dr. Herrero nos dijo que si estábamos preparadas para otro ROPA, que adelante. Pero que el problema podría estar en mis óvulos“, explica Raquel, “y decidimos ir a lo seguro e hicimos una fecundación in vitro tradicional, con óvulos propios los de Laia“. Y el embarazo llegó a la primera.

Mira también el vídeo sobre su testimonio de maternidad compartida.

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