Eva, la mejor decisión de mi vida

Hijos donante de esperma

Bueno, mi nombre es Elizabeth, y escribo esto mientras que mi hija Eva, duerme en su cuna.
Eva tiene 15 meses, y es mía, sólo mía. La niña más deseada del mundo.

 

No fui una chica enamoradiza hasta que con 17 años conocí al amor de mi vida, con el que quería pasar el resto de mi vida, y lo más importante para mí, formar una familia, quedarme embarazada, sentir un bebé dentro de mí, parir…siempre fue mi mayor deseo. De hecho, desde muy jovencita me dediqué a cuidar niños, me encantaban los niños.

A pesar de enamorarme de él con 17 años, hasta los 20 no comenzamos  nuestra relación … Cómo lo amaba, con mi alma y mi corazón, lo di todo por él, le hubiera dado mi vida si hubiera hecho falta…

Yo estudié magisterio, hice oposiciones y comencé a trabajar de interina, así que estuve sustituyendo de un lugar a otro, y crecí como persona,¡¡¡ aprendí tanto esos años!!!!!!¡¡¡conocí a tanta gente maravillosa!!!  Jamás los olvidaré…

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Los años pasaron, y la relación comenzó a fallar ( o yo me comencé a dar cuenta de que iba mal). Yo quería comprar un piso, vivir con él, tener hijos (me encantaban los niños, deseaba tener uno mío), creo que tras siete años de noviazgo, no pedía tanto, ¿no?…

Tras mucho darle vueltas y pensar, y llorar, y sufrir, una noche, tras una cena, lo dejé, y me llevé llorando casi dos años, dos años en los que no quise estar con ningún hombre…y después mi traslado a Isla Cristina..un precioso pueblo marinero de la provincia de Huelva…

Fue en esa época en la que mi vida cayó en un gran bache, o agujero…no sé cómo definirlo.

Y descubrí un grupo de arteterapia que se realizaría en Sevilla durante seis meses, y me apunté.

Fue una decisión muy acertada, porque aprendí de todas esas mujeres, me conocí mejor, conseguí superar muchos de mis miedos, y creer más en mi, aunque todavía tenía que curar muchas heridas…

Y sobre todo, recuperé mi vida sexual, me “desmelené”.

Conocí  a un chico que parecía muy interesado en mi, y me dije : “Elizabeth, dale una oportunidad, puede ser él”…pero me equivoqué, resultó ser otra mala persona más que pasaba por mi vida.

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Después de él, conocí  a algunos hombres, pero todos me salieron rana, no sé porqué, supongo que mala suerte, quizás me acerqué a los hombres que no eran adecuados, quizás mi media naranja ya está exprimida, o no exista la media naranja, o ya las personas no nos aguantamos…no sé…

Al principio me sentí utilizada por esos chicos, como mi madre dice : “Elizabeth, los hombres se acuestan con una escoba”, pero si es así, entonces yo también los utilicé.

Al final decidí quedarme con todo lo positivo de ellos, y lo escribí en mi diario, encontré algo positivo y bello de cada uno de ellos, y ahora, cuando lo pienso, incluso sonrío.

Bueno, en ese curso de arteterapia me hice tres fotos, de tres deseos que quería conseguir, pero estas fotos tenían que simular que ya lo había conseguido todo, así que me hice una foto saltando, donde ponía :”Me acaba de llamar una amiga, ¡He sacado la plaza en mis oposiciones”.

En la segunda foto  salía yo en un coche, y ponía “por fin me he sacado el permiso de conducir”.

Y en la última foto aparecía yo embarazada, ponía : “estoy embarazada, voy a tener un bebé”.

Aunque parezca mentira, con los años esos tres deseos se fueron cumpliendo uno a uno.

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Al poco tiempo, me saqué mi plaza fija de maestra, la disfruté, salí y entré, me lo pasé genial. Ya tenía una de las cosas más importantes que hay en la vida, mi independencia, mi trabajo fijo, ya nunca me faltaría, lo había conseguido, con mucho esfuerzo.

Me sentí orgullosa de mi misma.

Pasaron unos años, y decidí afrontar uno de mis mayores miedos : el coche.

Tenía 30 años, y todavía no conducía, me daba mucho miedo el coche , la velocidad, los accidentes, pero para conseguir mi tercer deseo necesitaba mi segundo deseo, ya que yo vivo lejos de mi familia, y siempre iba a todos lados en autobús o pidiendo favores a mis amigas.

Y me lancé, y lo conseguí.

Y  llegó mi momento, mi deseo de ser madre llegó a lo más alto…y me decidí por fin…a pesar de varias opiniones en contra (eres muy joven, te vas a cerrar las puertas en cuestión a los hombres, espérate un poco, disfruta de la vida, un hijo sin padre…)

Tras mucho informarme ,y encontrar a gente maravillosa en www.masola.org que me ayudó mucho, me dirigí a una clínica de fertilidad que hay en Huelva, y me puse en manos de un grupo humano increíble, con toda la ilusión de mi vida…

El primer día fui con una amiga, no quería estar sola…ya después fui sola el resto del proceso.

Mi médico, Alberto, fue muy positivo ,En el mes de abril, justo el mes de mi primera visita, ya opinaba que podíamos empezar, por mi edad, análisis, y por lo que él había observado por ahí dentro. Pero al final decidimos comenzar al mes siguiente, en mayo.

Fui a todas las visitas siempre muy nerviosa, porque había decidido no estimularme, y no sabía cómo iba a salir la cosa, una nunca sabe si es fértil o no cuando comienza con el proceso, aunque yo confiaba en que sí, que yo sería de las pocas que se quedan a la primera (desde hace no mucho tiempo intento visualizar las cosas en positivo, y me funciona).

En la última visita , el doctor me dijo que tenía un folículo de 17 centímetros, y otro más pequeñín que seguramente no iría hacia adelante, me dio la inyección y la fecha y el momento en el que me la tenía que poner. Y yo odio las agujas, pero  me la puse (sarna con gusto no pica).

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Y por fin , un día 13 de mayo (viernes 13, por cierto), me hice una inseminación artificial. Como fui solita, estaba un poco triste, así que en mi inseminación estuvo casi todo el personal de la clínica, las  dos enfermeras, el doctor, y el chico del laboratorio…¡Una inseminación multitudinaria!

Ese día no fui al cole, e hice todo lo que había leído en internet, me puse unos calcetines para tener mis pies calentitos, me tumbe en el sofá con los pies en alto, me harté de beber aquarius…y casi ni me moví…fui andando al coche con las piernas cerradas, jajaja, por si se me escapaba algo.

No sé si fue por eso, pero tuve mucha suerte, enseguida me di cuenta de que estaba embarazada, y en mi cole, me hice mi primera prueba de embarazo, que dio positivo.

Fue muy cómico, porque al hacer el pipi, se me rompió la cremallera de la falda, y mientras intentaba arreglarla, fueron saliendo las dos líneas rojitas, me asome a una ventana del cole a llamar a la primera compañera que estuviera por ahí, y ella también veía dos rayitas, “Eli, estás embarazada”, me dijo.

Y a esta prueba le siguieron unas cuatro más,(una me la regaló la chica de la farmacia por pesada), y además una beta que me hice…no me lo creía!!!!!

Nunca olvidaré la primera ecografía, vinieron mis padres, y cuando escuchamos ese corazón bombear fuerte, lloramos los tres, estaba allí, y estaba viva, VIVA, llena de vida.

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Después llegaron  muchos conflictos durante el embarazo ( triple screening mal, pliegue nucal ampliado, amniocentesis, eco de las 20 semanas estresante, miedo a que mi nena estuviera malita, y encima cesárea de urgencia por meconio en líquido amniótico y sufrimiento fetal), y una maravillosa mañana de febrero, día 6, a las 11,25 de la mañana, le vi la cara a mi niña Eva, preciosa, por cierto.

Pesó 3, 460 y midió 51 cm…

Y es mi vida,  ese folículo de 17 centímetros que vi, y la mejor decisión que he tomado. Ya no le puedo pedir nada más a la vida.

Animo a todas las mujeres a que vayan hacia adelante, que no se pierda nadie la experiencia de ser madre. Ese amor no se puede explicar, de ninguna manera.

Ya sé que NUNCA AMARÉ A NADIE MÁS QUE A ELLA.

Elizabeth Cobo Garzón , 33 años   y Eva Cobo Garzón , casi dos meses de vida

Autor: Rosa Maestro

Periodista, comunicadora, madre sin pareja con donante de esperma y por adopción internacional, fundadora de la web masola.org y autora de los cuentos infantiles #reproducciónasistida "Cloe quiere ser mamá..", "Nora y Zoe, dos mamás para un bebé" y "Lucía y e cofre mágico de la familia".