Un zapato, una vitrina, y toda una historia de deshumanización

42891222_2005840159437367_4821858877257547776_nSon unos zapatos. Mejor dicho es un zapato que perdió a su compañero de viaje posiblemente en el tumulto de zapatos que tiene detrás. El destaca sobre los demás.

Es un zapato viejo, usado y no como ahora usamos los zapatos solo varios días al año. No. Este zapato anduvo mucho camino junto a su dueña. Y digo dueña porque es un zapato de mujer. Tapas desgastadas, descolorido, descosido pero dispuesto a seguir caminando, a seguir viviendo, a seguir luchando.

Se ha adaptado al pie de su dueña y me mantengo inmóvil por mucho tiempo mirando su forma. Ella era joven posiblemente atisbo que guapa y morena por su etnia, y así la desdibujó.

Tiene el pelo revuelto y el cuerpo sucio. Tiene hambre y hace un rato que no tiene a su bebé en sus brazos. No llora pero le tiembla el cuerpo, le tiemblan las piernas y se ha caído.

El botón que anudaba su otro zapato no pudo resistir la envestida de otras cien personas que viajan en el vagón de atrás y lo ha perdido, como a su bebé, como a su pareja, como a su madre, como a su padre, como a su hermana pequeña.

Solo está ella, sus haraposas ropas y su zapato. Con él, con este zapato y el par que perdió al final de su camino, conoció el amor, su primer trabajo, con él se casó y amò… con él vivió y ahora con él tiene miedo, mucho miedo, y mucho dolor. Solo desea ya reunirse con su madre, con su padre, con su hermana pequeña, quién sabe si con su marido y más que nunca con su bebé.

Le dio el pecho al bajar del vagón y ya tiene que estar teniendo hambre.


Solo será un segundo. Retira los cuerpos de los que bajaron en el vagón anterior al suyo. Hay mucha gente pero se siente tan sola. Cierra los ojos y llora.

No entiende que hizo mal, que había de malo en ser judía. Dos minutos más tarde ya era tarde, tarde para el mundo, no para ella que pudo llegar a tiempo para darle de manar a su bebé antes de acostarlo en la eternidad.


Su zapato se quedó con nosotros para recordarnos que aquellos que no recuerdan el pasado están condenados a repetirlo#.

Auschwitz Exposición en Madrid. Aún estás a tiempo de ir a escucharles. Tienen mucho que contarnos.

Resumen
Fecha revisión

Autor: Rosa Maestro

Periodista, comunicadora, madre sin pareja con donante de esperma y por adopción internacional, fundadora de la web masola.org y autora de los cuentos infantiles #reproducciónasistida "Cloe quiere ser mamá..", "Nora y Zoe, dos mamás para un bebé" y "Lucía y e cofre mágico de la familia".

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