La historia de abandono de una hija también tiene precio

Entrevista a la madre biológica de Chabelita
Foto: lavozlibre.com

Impactada, destrozada, indignada…, son muchas las sensaciones que sentí ayer, cuando con la televisión puesta por casa, anuncian a bombo y platillo la aparición en una revista de las llamadas amarillistas, una entrevista con la supuesta madre biológica de la hija de Isabel Pantoja. ¿Se puede hacer peor? No.

Por Rosa Maestro @rmaestrom @Masola_Org

Soy madre adoptiva y jamás he juzgado a la madre biológica de mi hija. Siempre le hablo de ella, porque no deseo que albergue ni fantasías ni odios; tampoco deseo que crezca sin asumir su historia. A menudo me despierto pensando en ella, en su madre biológica, en lo que puede llegar a sentir, en lo que puede llegar a sufrir…., en lo que puede llegar a echar de menos a su hija.

Nacer en un sitio u otro es un mero accidente geográfico, pero las circunstancias en las que vienes al mundo no. Las circunstancias en las que yo nací fueron priviligiadas y en las que crecí o me educaron mucho más. ¿Qué hubiese sido de mi vida en otro país y en otras circunstancias? No lo sé, pero cabe la posibilidad de que en vez de haber sido madre adoptiva pudiese haber sido madre que da un hijo en adopción.

Si mi hija un día me dijese: “Mamá busquemos, quiero conocer a mi madre biológica”, quiero saber mi historia, quiero saber por qué, quiero saber si tengo hermanos biológicos… Me sentaría a su lado y no dejaría de buscar junto a ella. Si mi hija un día me dijese: “Mamá no quiero saber de mis orígenes”, me sentaría a su lado y no haría nada, no buscaría nada.

Es ella quien manda en su historia, es ella quien manda en sus sentimientos, en lo que quiere o no saber con respecto a su adopción, ni yo ni su madre biológica. Por eso no entiendo como una madre, sea como sea, adoptiva o biológica, anuncia en un medio de televisión que es “la madre adoptiva”. No puedo entenderlo. Y no por la frivolidad del dinero que esa portada conlleve, que jamás juzgaría si hay necesidad. Pero hay sentimientos, emociones, duelos, llantos… que no se deben vender, que no tienen precio.

Son ellos nuestros hijos quienes tienen que desear saber y buscar… y hacerlo bajo la ternura, la intimidad, el silencio, las pautas, los tiempos…Si saberse abandonado, por el motivo que sea, ya en sí es un dolor que hay que gestionar, conocer a tu madre en la portada de una revista de gran tirada, puede que sea un dolor aún más difícil si cabe de gestionar… Nada que decir a que medio mundo esté hablando de ti, de tus madres, de tu historia, de tus sentimientos, de tus emociones…

¿Qué decir del dolor de la madre biológica que recurre a vender su sufrimiento o esperanzas?, ¿Qué decir del dolor de la madre adoptiva que asiste, y además públicamente, al dolor de su hija y al suyo propio?, ¿Qué decir del dolor de la hija de ambas porque así lo sienten ambas?

Cuanto dolor hecho público, cuanto dolor corriendo por la tinta de periódicos, revistas y panfletos. Cuanto dolor expuesto a los dimes y diretes, a las opiniones de tantos, que importan lo mismo que un carajo.

Autor: Rosa Maestro

Periodista, comunicadora, madre sin pareja con donante de esperma y por adopción internacional, fundadora de la web masola.org y autora de los cuentos infantiles #reproducciónasistida "Cloe quiere ser mamá..", "Nora y Zoe, dos mamás para un bebé" y "Lucía y e cofre mágico de la familia".

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