¿Por qué cada vez hay más padres que hacen los deberes de sus hijos?

padre haciendo los deberes de su hijo
Padre haciendo los deberes de su hijo
Foto:http://i.telegraph.co.uk/

Sí, a primera vista muchos os preguntaréis… ¿pero cómo que los padres hacen los deberes de los hijos? Pues así es. Se calla y se tira para adelante – como otras cosas que se sufren en silencio -, sobre todo para que el profesor no se entere, pero es una de las realidades más de este sistema educativo. Una carga más para los padres, que en estos momentos estarán en sus casas cursando quinto o sexto de primaria, primero o segundo de la ESO… Ya lo de Bachiller, a muchos se les hace grande  y tendrán que tirar de pagar profesores particulares, o de nuestro afable Google, si es que esto de la Educación Española no cambia.

María Warda

¿Por qué ocurre esto? Paraos y analizar la cantidad de materia que contemplan cada una de las asignaturas de vuestros hijos  No incluyen más en los libros porque no cabe o porque hay que dejar algo para seguir pagando a precio de oro esos libros de texto que año tras año o van a la basura porque han cambiado la Ley de Educación con el cambio del color político de nuestro país (solo cambia el nombre de la Ley y la inclusión o no de la religión, el resto se mantiene inamovible) y, evidentemente, a los profesores no les da tiempo material a dar todo ese temario.

En muchas ocasiones esos temas pasan a convertirse en deberes caseros, hay que estudiarlos en casa – y que os ayuden vuestros padres -. No contentos con esta cantidad indigerible de materias y materia, los niños llegan por la tarde a casa con un mínimo de cinco problemas de matemáticas, varios ejercicios de lengua, una redacción o escribir una leyenda, ejercicios de francés de inglés, un proyecto de valores éticos, y ni se sabe de ejercicios de sociales o naturales. Todo para el día siguiente, que muchas veces coincide con el día del examen. No te quiero contar  si tenemos la mala suerte de que el fin de semana caiga en puente o semana santa….viajamos con una maleta de deberes que nos amargan la convivencia familiar. Y así pasamos las tardes familiares entre torrijas y deberes.

Algunos profesores son ya conscientes de ello y bajan el ritmo, otros lo hacen cuando se convierten en padres y sufren las mismas consecuencias y los menos, ya están comprendiendo que este sistema educativo no va a ningún lado. Al final los padres hacen los ejercicios para que los hijos puedan estudiar el examen porque si ponen una nota de “no ha tenido tiempo”, se traduce en un negativo porque no lo ha presentado y ese negativo se traduce en una bajada de nota porque la calificación es un 20 por ciento la actitud y esa actitud es de bajo esfuerzo y poco interés. Eso los alumnos que tienen suerte porque sus padres pueden completar sus deberes. Otros se ven siempre perjudicados porque sus padres no pueden ayudarles. Un sistema un tanto injusto y discriminatorio, ¿no crees? No todos estudian en igualdad de condiciones y luego la sociedad va y tacha a aquellos que lo hacen con desventaja como fracaso escolar o se les aúna en aulas especiales.

Los padres al final deciden que no va a ser su hijo el único perjudicado y la inmensa mayoría decide sacarse de nuevo los títulos educativos junto a sus hijos y aportar su granito de arena a un pequeño sistema de corrupción educativa. Es más, como el tiempo después de trabajar, cenas y duchas es muy poco ni siquiera se le puede explicar al hijo el proyecto, el trabajo o la leyenda que ha realizado. Pero hemos cumplido y hemos llegado a tiempo: al día siguiente ahí está aportando a ese 20 por ciento de buena actitud. El profesor tan contento, el sistema educativo tan contento, el Ministerio de Educación tan contento y las tasas de fracaso escolar tan descontentas.

¿Qué aporta esto a nuestros hijos? Absolutamente nada.  Les ayudamos a participar de un sistema educativo insano, a memorizar como papagayos materia y materia para soltarla al día siguiente y dos días más tarde no recordar si se examinaron de las raíces cuadradas o del mapa físico de España. A llegar sin conocimientos de nada a estudios superiores donde se darán grandes batacazos. A no pensar, a no imaginar, a no tener creatividad, a no trabajar en equipo… A aborrecer estudiar, a desmotivarlos, a desear no seguir estudiando. Ole, ole y ole.

¿Pero eso importa? No. La Educación en nuestro país es una maría para el Gobierno. Para ellos lo importante es que pasen muchas horas en clase, que les emboten bien y a ser posible, que también les emboten ahora en inglés.

El otro día se podía leer un artículo sobre el elevado fracaso escolar en nuestro país… Impresionante Documento. Curioso fue como ese estudio solo valoró los conocimientos matemáticos (ya sabemos  que en nuestra era primitiva educativa tan solo se valora como inteligente a aquel que destaca en las Ciencias, las otras inteligencias son hijos de un Dios menor). ¿Qué podemos decir o qué podemos esperar cuando aún tan solo se tiene en cuenta la inteligencia lógica – matemática?  Pues eso, que seguimos sin valorar la filosofía – que ya no existe -, la literatura, la Historia, el Arte, la Música, la Danza… Por cierto si alguien tiene un hijo que quiera dedicarse al arte, la música, la danza, el teatro…. lo tendrá que hacer fuera del ámbito escolar, solo para economías solventes, porque no se consideran asignaturas importantes y luego, a ver cómo se las apañan para competir en tiempo y en espacio por las tardes con los demás alumnos para hacer los deberes y los exámenes. Es más, incluso se tiene que llegar a escuchar eso de: “claro es que como tu hijo hace ballet, o compite en fútbol, o va al teatro”…pues eso, que traducido viene a decir: “como tu hijo pierde el tiempo en cuestiones que no son importantes…”

Dicho y hecho, tendremos grandes matemáticos que no recordarán a los 30 como se hace una integral ni para qué sirve – lo que nos ha ocurrido a muchos – y seguiremos asistiendo a los fracasos emocionales y de madurez, a esa falta de inteligencia emocional que a diario nos asiste.

Autor: Rosa Maestro

Periodista, comunicadora, madre sin pareja con donante de esperma y por adopción internacional, fundadora de la web masola.org y autora de los cuentos infantiles #reproducciónasistida "Cloe quiere ser mamá..", "Nora y Zoe, dos mamás para un bebé" y "Lucía y e cofre mágico de la familia".

Comentarios