Cuando el amor mata

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Ayer me comentaba una amiga: “si ahora encontrase pareja no te quepa la menor duda de que lo primero que hago es ir a ver si tiene antecedentes policiales”.

No sé si esto ha ocurrido siempre como dicen algunas personas solo que antes no se tenía información de ello y ahora nos enteramos hasta de las tragedias de las islas más remotas a nosotros, o es algo que está creciendo, como dicen otros, porque el desarrollo emocional de la mujer y el hombre no ha ido parejo.

Solo sé que enamorarse cada día es más difícil, encontrar a alguien con el que contigo “pan y cebolla” sea un simple paso más en la relación algo imposible, y lo de “buscar un buen chico”, que decía mi abuela, casi como lo de encontrar un trébol de cuatro hojas.

Muchas de nosotras hemos pasado por relaciones tóxicas, de las que no van a ningún sitio pero ahí permanecemos, impávidas, inertes, repitiendo constantemente el mismo tipo de actuaciones esperando resultados diferentes.

Relaciones que nos hicieron caer en lo más bajo de nuestra dignidad y todo por el otro, por defender su reprochable conducta. Hombres que te engalanan con ramos de flores (antes de su declive emocional) o cuando quieres alejarte de ellos, muchas veces ramos programados en una floristería para que lleguen los mismos días a las mismas horas.

Esa destrucción emocional, en su mayoría, se queda solo en eso, en emociones acompañadas de lexatines y terapias… y muchas veces ese entrar en el pozo nos ha hecho salir del pozo, crecer, madurar, aprender a querer y conocer de primera mano “cómo no nos tienen que amar”.

A veces esa madurez emocional que tanto ha impedido la lectura de princesas rescatadas por príncipes se convierte en recelo, en desconfianza y ganas de vivir locamente sola la vida… otras muchas es rescatada por un no príncipe que día a día te convence de que su amor es de verdad e incondicional, por eso que dicen de que el “amor de tu vida llega después del error de tu vida”…

Pero a veces, ese amor tóxico mata… como asistimos a diario, y a algunas de nosotras nos deja tiradas en una cuneta medio calcinadas. Y es cuando a una se le encoge el corazón y dice que aún tuvo suerte de enamorarse mal, pero no tan mal.

Y es cuando una ve a sus hijas, creciendo, cada vez más expuestas a las emociones del amor, a sus subidas y bajadas, a esos columpios en los que nos montamos que primero divierten pero luego vomitas.

Y es ahí, cuando aun sabiendo que una no voy a poder evitar que llegue su amor loco, si creo en nuestro deber de contarles todo lo que se ha aprendido, de todo lo que he sentido, de contarles mis historias sin pelos en la lengua, para que escuchen, que retengan y quizás ellas sepan no entrar en el amor tóxico, no entrar en las relaciones de idas y venidas, no entrar en las relaciones sin sitio para ellas, no entrar en las relaciones de hoy te amo pero mañana no estoy seguro si te amaré, en las relaciones de “nosotros conocemos los límites de a dónde no hay que llegar, en las relaciones compartidas con otras en el mismo corazón….

A nosotras no nos hablaron de ello, al menos a mí. Ahora yo quiero explicarlas que los príncipes no existen y menos las princesas, de los amores sanos, de lo que un amor debe ser dure lo que dure, de que busquen “amores sanos”, sobre todo de que sepan que un después de muchos amores y desamores buscando el amor de mi vida, lo encontré… “El amor de mi vida soy yo”.

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Cuando el amor mata
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Autor: Rosa Maestro

Periodista, comunicadora, madre sin pareja con donante de esperma y por adopción internacional, fundadora de la web masola.org y autora de los cuentos infantiles #reproducciónasistida "Cloe quiere ser mamá..", "Nora y Zoe, dos mamás para un bebé" y "Lucía y e cofre mágico de la familia".

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