Siento que pertenezco a una generación privilegiada por haber tenido los padres que hemos tenido

El otro día, aprovechando que era el día del padre, mi madre, haciendo gala de un sentido del humor siempre escondido, me mandó una foto de mi padre con una mascarilla que le había cosido a máquina y se la había regalado por el día del padre….

!Ay, me contaba mi abuela!, en aquellas añoradas tardes de los maravillosos años 80 a su lado… que nadie se iba de esta vida sin pasar una guerra

Nunca pensé que ellos se irían habiendo pasado dos…y no ellos, que todavía se mantienen, confinados, el uno junto al otro, esperando a que esto pase … muy obedientes, recuperando esa no asertividad de hace un lustro…

Y sí, aquellos quienes solitos, y con mucho miedo y tristeza, nos dicen adiós dejándonos en ese afán por recuperar todo aquello que perdimos: la familia, el tiempo, el silencio, el respeto, la solidaridad, el amor…

Me entristece su marcha silenciosa, uno detrás de otro, asumiendo que es su turno… diciendo: hija, si tienen que quitarnos el respirador para dárselo a los jóvenes, es lo que toca.  Y nos advierten, que lo que viene será difícil, porque ellos ya lo vivieron, pero no insuperable, y que a cambio traerá también muchas cosas buenas, porque ellos también las tuvieron…

Yo suelo visitarles mucho, pero nunca he hablado tanto con ellos como en estas últimas semanas. Lo primero que hago por la mañana nada más despertar es llamarles y si me cogen el teléfono y me dicen “seguimos bien”, siento que es un día menos para superarlo, y también un día más con ellos; pero también me siento mal, muy mal, por seguir teniendo ese privilegio que se les quita a otros, y luego llega el miedo por no saber cuánto tiempo permanecerá ese privilegio.

Y cada día, cuando cogen mis llamadas, los siento más niños…, más chiquitos… Vuelven poco a poco a su infancia, con una resiliencia admirable, preocupados aún hoy más por los suyos que por ellos mismos.

!Qué pedazo de generación!, la que está cruzando con cuentagotas hacía el viaje de una nueva vida; uno tras otro, atravesando ese cielo limpio y azul que les habíamos ensuciado tanto, ese mismo cielo de hace un lustro los trajo para enseñarnos tanto y tanto y que habíamos olvidado en aras de un individualismo absurdo.. Injusto, que nos lo tengáis que devolver dejándonos…

Autor: Rosa Maestro

Periodista, comunicadora, madre sin pareja con donante de esperma y por adopción internacional, fundadora de la web masola.org y autora de los cuentos infantiles #reproducciónasistida "Cloe quiere ser mamá..", "Nora y Zoe, dos mamás para un bebé" y "Lucía y e cofre mágico de la familia".

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