
Calidad de los óvulos
La calidad de los óvulos es un aspecto fundamental de la fertilidad femenina ya que influye directamente en la capacidad de concebir y en la salud del embrión en las primeras etapas del desarrollo. Las mujeres con óvulos de buena calidad pueden tener mayores probabilidades de concebir en menos tiempo, mientras que aquellas con problemas en la calidad ovocitaria pueden enfrentar un proceso de concepción más largo y difícil.
Un óvulo de alta calidad no solo facilita la concepción, sino que también ayuda a reducir el riesgo de complicaciones en el embarazo, como abortos espontáneos o defectos congénitos. La calidad ovocitaria influye en la estabilidad del ADN y en los recursos celulares del óvulo, lo cual puede influir en la salud del embrión y en el desarrollo del embarazo a largo plazo.
La calidad ovocitaria está vinculada, principalmente, a la estabilidad genética del embrión. Los óvulos con anomalías cromosómicas tienen un mayor riesgo de producir embriones con alteraciones genéticas, lo cual aumenta el riesgo de aborto espontáneo, especialmente durante el primer trimestre del embarazo. Este riesgo es particularmente relevante en mujeres mayores, ya que, con la edad, la probabilidad de anomalías cromosómicas en los óvulos aumenta.
La calidad ovocitaria es un reflejo de la salud general y de múltiples factores tanto internos como externos. Mejorar los hábitos de vida, reducir el estrés y mantener una alimentación equilibrada pueden contribuir a optimizar la salud reproductiva.
Causas de una mala calidad ovocitaria
La edad es uno de los factores más determinantes de la calidad de los óvulos. Con el paso del tiempo, tanto la cantidad como la calidad de los óvulos disminuyen. A partir de los 35 años, esta disminución se acelera, y la reserva ovárica comienza a ser menor. A medida que va aumentando la edad, los óvulos acumulan alteraciones cromosómicas, lo que puede disminuir las tasas de fecundación y aumentar el riesgo de abortos espontáneos.
Además de los hábitos nocivos como una dieta desequilibrada, el tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol o la exposición a contaminantes, que pueden aumentar los niveles de estrés oxidativo, otras patologías como la endometriosis, el síndrome de ovarios poliquísticos o los tratamientos con radio/quimioterapia pueden tener un efecto nocivo sobre los óvulos. Asimismo, algunas mujeres tienen predisposiciones genéticas que pueden afectar la calidad de sus óvulos. Las alteraciones genéticas pueden provocar anomalías cromosómicas que afectan el desarrollo y la función del óvulo, lo cual puede complicar la fecundación o el desarrollo temprano del embrión.
Conocer el estado de la capacidad ovárica
Para comprobar cuál es el estado de la reserva ovárica se realiza el recuento de folículos antrales por ecografía, así como analíticas que determinan cómo se encuentran los niveles de FSH (hormona foliculoestimulante), E2 (estradiol basal) y AMH (hormona antimülleriana). Por otro lado, la única manera de saber si se producen óvulos de calidad es a través de un ciclo de fecundación in vitro que permita comprobar si los óvulos tienen la capacidad de desarrollarse correctamente.
Aún así, como se ha dicho anteriormente, el factor más importante que va a marcar la calidad de los óvulos es la edad de la mujer. De esta manera, cuanto más joven mejor y es a partir de los 38 años cuando la calidad va disminuyendo progresivamente siendo difícil conseguir un embarazo con óvulos propios a partir de los 43 años.
No obstante, aunque la edad es el marcador más importante de cara a la calidad cromosómica de los óvulos, puede haber otros factores, como ya los comentados (factores ambientales o genéticos) que pueden hacer disminuir la capacidad funcional de los óvulos y que sólo van a ser determinados y, en algunos casos, subsanados en el entorno de un ciclo de fecundación in vitro, sobre todo si se estudia el estatus cromosómico de los embriones mediante la técnica del PGT-A.

